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Emboscada en el supermercado

por Ernesto Pérez Vera

Contribución en AulaPolicial de Ernesto Pérez Vera. Todos los derechos reservados.

Emboscada en el supermercado

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¡Complicadísima situación!

En este vídeo podemos sacarle punta a mil cosas. La primera en la frente va dirigida a quienes creen que siempre da tiempo a desenfundar la pistola, meterle un cartucho en la recámara, desactivar el seguro manual, apuntar, darle al malo y encima eliminarlo. ¡Por favor, señores, esto no es tan fácil! En esta intervención uno de los agentes porta un arma larga en sus manos y sin embargo no le da tiempo ni a decir ‘pescao frito’. ¿Todavía piensan ustedes que podrían haberlo hecho mucho mejor? Vale, lo siento por vuestros hijos. La verdad es que ninguno de nosotros sabremos jamás cómo lo habríamos hecho de bien o mal. Esto solamente se sabe cuando se hace. Que levante la mano quien ya haya salido medianamente bien parado de un verdadero ‘a vida o muerte’.

Otra apreciación muy interesante. Situaciones violentas que alcancen tal punto de angustia y descontrol emocional partiendo desde la tranquilidad más absoluta, pueden hacer que una persona pierda todo control volitivo de sí misma. Pasar de 80 a 200 pulsaciones por minuto en escasos segundos, porque de sopetón se presenta un ‘o tú o yo’ y no por la realización de un ejercicio físico-deportivo, puede llevar a la víctima a realizar actos contraproducentes y sin sentido. En este vídeo ocurre y podemos verlo con detalle. La desorientación es total en el vigilante que consigue levantarse. No sé si está herido de bala, pero parece ileso. No empuñar su arma ni cuando realmente disfruta de tiempo para hacerlo, nos da una idea de qué pasaba dentro de su cabeza. Pero dejarla abandonada en el suelo lo dice todo. Y qué pasa con su binomio, ese sí parece estar herido de gravedad o incluso muerto (finalmente murió), pero aun así el que queda con vida y erguido le dirige una mirada y no reacciona, no socorriendo a su colega. No le comprueba ni las constantes vitales, porque su cabeza no era capaz de procesar y gestionar la información que estaba recibiendo a través de los ojos, el principal balcón y confidente del cerebro. Muy posiblemente se encontraba bajo el efecto de la hipervigilancia. Psicofisiología pura, amigos. Naturaleza en estado puro y en plena efervescencia.



¿En serio que aún hay gente que cree que estas cosas son como en las teleseries? Seguro que el vigilante que logró levantarse no se fue esa noche a una pizzería, con la cajera más guapa del supermercado en el que compraba el bollo de pan para el desayuno. La vida real es así de dura cuando de tiros a vida o muerte se trata. Que conste algo, no estoy criticando ni cazando errores, únicamente analizo lo que veo, en busca de respuestas. Si conseguimos saber cómo reaccionamos desde los adentros, tal vez podamos programarnos un poco mejor para reaccionar por fuera.

Qué decir sobre la señora que cae al suelo y que parece haber recibido algún impacto de bala por parte de los atracadores. Esto es algo de lo que hay que lamentarse doblemente, sin que pueda reprochársele nada al respecto a los uniformados atacados.

Autor: Ernesto Pérez Vera

Imágenes: Todos los derechos reservados a sus respectivos autores.


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27 septiembre, 2017

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