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¡¡Es la bala!!

por J.L.

Contribución en AulaPolicial de J.L. Todos los derechos reservados.

¡¡Es la bala!!

Empezaremos aclarando un error muy común, cartucho es lo que introducimos en el cargador de nuestra arma y bala es lo que nuestra arma expulsa por la boca del cañón.

Aclarado esto, muchas veces nos preguntamos cuál es el mejor calibre para resolver con éxito un enfrentamiento con arma corta, en el que nos jugamos nuestra vida o incluso la de otros ciudadanos. 9 MM Parabellum, 40 S&W, 45 ACP….  ¿Cual nos permite neutralizar la amenaza que se nos viene encima a muy corta distancia? Pues bien, para responder esta pregunta debemos antes respondernos con otras cuestiones, si tenemos claro que toda bala alojada en un ventrículo es incompatible con la vida y que el único proyectil que siempre da en el blanco es el supositorio, la cosa se complica, debemos pensar en un proyectil que nos permita “PARAR” la amenaza, con independencia de que el disparo realizado sea un diez o un cinco.

Tendemos a pensar, que a mayor calibre, mayor poder de parada, en parte con razón, pero vamos a intentar demostrar que esto no siempre es así.

Durante décadas, el valor para valorar la capacidad de una munición era la energía desarrollada, esto se calcula mediante la conocida formula:

ENERGIA = MASA(peso del proyectil) * VELOCIDAD AL CUADRADO

En la actualidad existen valores más adecuados para calcular el poder de nuestra munición y un poco más adelante lo veremos. De momento, y haciendo de abogado del diablo, le comento, que si tomamos como premisa para resolver esa situación peligrosa que comentábamos al principio, la energía, nos estaremos equivocando. En esta fórmula se le da un enorme valor a la velocidad al elevarla al cuadrado, muy por encima del valor masa. Esto nos lleva a que proyectiles ligeros con gran velocidad, desarrollen mucha más energía que los que con una mayor masa disponen de menor velocidad.  La energía se trasmite al objetivo mediante dos valores a tener en cuenta, el aumento de temperatura y la pérdida de velocidad, estos valores que en un arma larga  pueden ser “algo importantes”, en munición de arma corta no son valorables, salvo que añadamos un nuevo punto a la ecuación, la construcción de la bala. Pero de esto hablaremos más adelante.

Siguiendo con las posibles herramientas a la hora de comparar el poder de municiones diferentes, actualmente están teniendo mucha aceptación las dos que proponemos a continuación:

VALOR MOMENTO, cuya fórmula es:

VALOR MOMENTO = MASA DE LA BALA * VELOCIDAD

En este caso le hemos quitado protagonismo a la velocidad, igualándola en importancia con la masa de la bala, evitando la “injusticia” del proyectil ligero impulsado a mayor velocidad.

VALOR KO, cuya fórmula es:

VALOR KO = MASA DE LA BALA * VELOCIDAD * CALIBRE (diámetro)

Como vemos, estamos ante formulas que permiten una comparativa más real a la hora de comparar municiones, evitando trampas numéricas que nos otorgan gran energía.

Si, es cierto, si hablamos de armas largas y disparos a larga distancia, la energía será un valor vital, ya que sin velocidad comprometemos trayectoria y alcance. Pero recuerde, estamos hablando de un enfrentamiento inmediato a menos de cinco metros, donde ni la trayectoria ni el alcance van a ser decisivos en función de la velocidad.

 

Utilizando estas formulas, es evidente que a mayor masa y diámetro, el poder de parada será superior, teniendo en cuenta que la diferencia de velocidad entre un 9, un 40 y un 45, pierde valor ante los valores de peso y diámetro. Claro, un 45 ACP será un calibre con mayor poder de parada que un 9 mm parabellum, en igualdad de condiciones, es aquí a donde queríamos llegar, existe un valor que no hemos tenido en cuenta, la construcción de la bala.

Una bala blindada, sin ningún tipo de capacidad de deformación, pasará limpiamente nuestro objetivo, más limpiamente cuanto mayor sea su velocidad, sin trasmitir al objetivo ni energía, ni momento ni valor KO ni nada. No solo no hemos parado la amenaza, tenemos una bala perdida con capacidad para dañar a otras personas o incluso rebotar en diferentes superficies, manteniendo todos los valores antes descritos, energía, momento y KO.

Lo ve, cuando antes decíamos en igualdad de condiciones, era por esto. Sin ningún género de duda entre una bala blindada del calibre 45 y una bala con capacidad de expansión controlada del  9 mm, nuestro 9 trasmitirá más poder de parada.

Esto quiere decir, que con las formulas conseguimos valores potenciales, pero la construcción del proyectil es la que marca el poder de trasmitir todo ese potencial al objetivo.

Asumamos que en nuestro entorno, nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tienen como calibre de dotación el 9 mm Parabellum, excelente calibre por otra parte, no tenemos que ser muy expertos ante todo lo dicho, para pensar que debemos estudiar cual es la punta que mejor puede ayudar a nuestros defensores en su labor.

Como siempre, la moraleja, una munición blindada, compromete la seguridad del funcionario y de quienes le rodean, una bala con una buena construcción y con capacidad para una expansión controlada tendrá lo más importante PODER DE PARADA.

Alguien debe pensar en ello.

 

Autor: J.L. AulaPolicial.com

Imágenes: Todos los derechos reservados a sus respectivos autores.


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14 marzo, 2018

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